Conocer Hellín

Vista general de la zona norte de Hellín
Vista general de la zona norte de Hellín

Ubicado al sur de la provincia de Albacete (LOCATOR IM 98 DM   WAZ14  ITU37  38º 30´ N – 1º 59´ W) con una altitud de 566 metros, el municipio se sitúa entre los más extensos de España, siendo el último de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, antes de entrar en la Región de Murcia. Cuenta con una docena de pedanías, o barriadas rurales, además del casco urbano propiamente dicho. Su población se sitúa en torno a los 30.000 habitantes y es cabeza de la amplia comarca de la Sierra del Segura.

La ciudad cuenta con excelentes comunicaciones, al pasar junto a la misma la A-30, también conocida como Autovía de Murcia que la conecta con la capital de la provincia, a 60 km y la capital del Segura, a 80 km. Igualmente dispone de estación de ferrocarril.

Años atrás Hellín se caracterizó por una significativa industria textil, que todavía se mantiene en parte, igualmente cuenta con otras empresas y dispone de un Polígono Industrial, que se ha visto ampliado recientemente. Importante es la agricultura, ubicada principalmente en torno a algunas pedanías, entre ellas Isso, que es la mayor. Los cultivos se centran principalmente en frutales y hortalizas, aunque se echa en falta una industria transformadora, que hubiese podido sacar mayor rendimiento a este sector. También es resaltable la producción de aceituna, con variedades autóctonas, sin olvidar la tradicional industria del caramelo.

Por lo que afecta a la ciudad hellinera, cabe destacar su sector de comercio, con una amplia representación de gran variedad de empresas. De igual modo es significativa la dotación de servicios, que incluyen entre otros apartados un hospital, que tiene carácter comarcal, junto a dos centros de salud y clínicas privadas. Además dispone de cuatro institutos de Educación Secundaria y es suficiente el número de colegios, lo que hace que no existan problemas, en cuanto a garantizar la enseñanza en los niveles escolares.

La antes aludida ubicación de Hellín propicia que cuente con parajes cercanos de gran belleza, de los que son buenos exponentes los pantanos de Talave y Cenajo, junto a los de Camarillas y Fuensanta. Pero también dentro del propio término municipal tiene muestras impresionantes para admirar, entre las que puede citarse el Cañón de Almadenes, o el antiguo coto minero de Las Minas de Azufre, que dio origen a la pedanía del mismo nombre. De igual modo es necesario citar la importante riqueza arqueológica existente en el Yacimiento de El Tolmo, donde se asentaron los orígenes de la ciudad y está catalogado como Parque Arqueológico regional. Al mismo se unen las pinturas rupestres enclavadas en el Abrigo Grande cercano a la pedanía de Minateda o la zona de La Camareta.

Iglesia Nuestra Señora de la Asunción
Iglesia Nuestra Señora de la Asunción

Sin salir del propio entorno urbano y junto al área de expansión en la zona sur, Hellín cuenta con un amplio casco antiguo, integrado por un entorno de viejas y estrechas calles, que nos transportan a siglos pasados.

También debe igualmente destacarse su riqueza en edificios emblemáticos, entre los que destaca la impresionante iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que comenzó a edificarse a finales del siglo XV, el convento de San Francisco, fechado en el siglo XVI, o el Santuario de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de la población, entre otros inmuebles dignos de conocerse.

La Feria de Hellín se celebra cada año entre el último fin de semana de septiembre y el primero de octubre, estando lógicamente organizada por el Excmo. Ayuntamiento.

Pero sin duda la celebración más significativa y querida por los hellineros es la Semana Santa, actualmente declarada de Interés Turístico Internacional. La riqueza de su patrimonio imaginero, que cada año desfila durante esos días emblemáticos, integrado por obras de escultores como Mariano Benlliure, José Fernández Andes, Federico Coullaut Valera y Víctor de los ríos, entre otros, a los que se une la obra del tallista local José Zamorano, tiene el impresionante contrapunto de sus Tamboradas, en las que llegan a participar alrededor de 20.000 personas, lo que las confiere como las más multitudinarias del mundo, ya que no existe otro lugar donde se lleve a cabo esta manifestación con el número de habitantes que tiene Hellín, a los que deben sumarse una buena parte de oriundos de esta tierra, que siempre vuelven a su patria chica en esas fechas y los foráneos que también participan en la referida tradición singular.

Es muy difícil, en unas pocas líneas, contar los aspectos más significativos de una población, que tiene entre sus principales virtudes el carácter acogedor de su gente.

Por ello, el mejor consejo que se puede ofrecer a quienes hayan llegado a este punto final es que visiten Hellín… seguro que si lo hacen, al final descubrirán que ha merecido la pena.